jueves, 12 de enero de 2012

1º ESO: La descripción subjetiva

Recordáis todos este vídeo, ¿verdad?



En él se nos está describiendo un lunes, pero no lo hacen de una forma objetiva o científica. Si así fuera, nos dirían que el lunes es el primer día de la semana, que va justo después del domingo de la semana anterior y antes que el martes. Por el contrario, lo que nos dicen es que los lunes saben mal, que hace sueño, que no gustan... Nos están dando, a fin de cuentas, opiniones acerca de los lunes. Y cuando describimos algo o a alguien mostrando nuestra opinión o nuestros sentimientos, decimos que se trata de una descripción subjetiva.

Sucedía lo mismo en este poema de Gustavo Adolfo Bécquer:



El gran poeta sevillano nos describe la belleza de Julia Espín, una mujer de la que estaba enamorado, desde su punto de vista. En su poema, nos dice lo hermosos que a él le parecían sus ojos, sus labios, su rostro... Pero, por supuesto, aquella era su opinión. Al lado de estas líneas podéis ver una imagen de ella, y quizá no os parezca tan guapa como a Bécquer. Sin embargo, debido al amor que sentía por ella, él la veía como una mujer preciosa, y así nos lo deja caer en su descripción. Y es que Bécquer no buscaba ser preciso o científico a la hora de hablar de Julia: simplemente quería reflejar lo que sentía por ella mientras repasaba los rasgos de su rostro.

Veamos otro ejemplo más:

"Ella era hermosa, hermosa con esa hermosura que inspira el vértigo, hermosa con esa hermosura que no se parece en nada a la que soñamos en los ángeles y que, sin embargo, es sobrenatural; hermosura diabólica, que tal vez presta el demonio a algunos seres para hacerlos sus instrumentos en la tierra."

G.A. Bécquer, La ajorca de oro

Aquí Bécquer nos está describiendo a otra mujer, diciendo que es muy guapa, aunque de naturaleza malvada. No obstante, esa es simplemente la opinión que el autor tiene de ella, y no una verdad universal que todos compartiríamos. Quizá si alguno de nosotros conociéramos a esa chica, pensaríamos de manera diferente y nos parecería simpática, buena persona... 

Junto a las opiniones o sentimientos, hay otra característica más que tienen todas las descripciones subjetivas: el uso de un lenguaje connotativo. Es decir, atribuimos a las palabras un nuevo significado que originalmente no tienen y que, por tanto, no todo el mundo va a compartir. Siguiendo con el primer ejemplo de Bécquer:

"Es tu boca de rubíes"

"Es tu mejilla temprana
rosa de escarcha cubierta"

"broches de esmeraldas y oro
que un blanco armiño sujetan."

Si entendiéramos literalmente estas palabras, Julia tendría flores brotando de las mejillas, unos labios plagados de piedras preciosas y, en vez de ojos, joyas hechas de oro y esmeralda. En otras palabras, Julia sería un verdadero monstruo. Sin embargo, lo que ha hecho aquí Bécquer es darle a todas esas palabras un nuevo significado, distinto del original. De este modo:

1.- Cuando habla de una boca de rubíes, lo que realmente quiere decir es que su boca, sus labios, son rojos. Bécquer le ha dado a la palabra rubí un nuevo sentido, el del color rojo.

2.- Cuando menciona a la rosa cubierta de escarcha en su mejilla, lo que está diciendo es que dicha mejilla es sonrosada y que la piel de su cara es blanca. Por tanto, a la flor le ha proporcionado un nuevo significado, el del color rosáceo; mientras que a la escarcha le ha atribuido otro: el del color blanco.

3.- Por último, resulta obvio que la mujer no tiene esmeraldas ni oro en los ojos. Al hablar de esmeraldas, en verdad se está refiriendo al color verde de las pupilas de ella. Así pues, en este poema, esmeralda = color verde. Por otro lado, cuando habla del oro, lo que quiere decir realmente es que el color de su pelo y sus pestañas es rubio. En consecuencia, entendemos, en este texto, que oro = rubio.

¿Veis lo que ha hecho Bécquer? Le ha otorgado a todas esas palabras (rubí, rosa, esmeralda, oro) nuevos significados (rojo, color rosáceo, verde, rubio) que no todo el mundo va a compartir o entender. En eso consiste la connotación, que tan habitual es en las descripciones subjetivas. 

Asimismo, si os dais cuenta, todos esos ejemplos que os he puesto son metáforas. El lenguaje connotativo está plagado de ellas, así como de otros recursos literarios (símiles, anáforas, hipérboles...) y, por supuesto, de adjetivos:
"La que tenía (...) por nombre Flora y por apodo la Burlada, cuyo origen y sentido se ignora, era una viejecilla pequeña y vivaracha, irascible, parlanchina, (...) Sus ojuelos sagaces, lagrimosos, gatunos, irradiaban la desconfianza y la malicia. Su nariz estaba reducida a una bolita roja, que bajaba y subía al mover los labios y la lengua en su charla vertiginosa."

"El gran Señor de Señores, Kublai Khan, es de altura regular, ni alto ni bajo, sino de estatura media. Es de complexión apropiada y constitución armónica. Tiene el rostro blanco y rojo como una rosa, los ojos negros y hermosos, la nariz bien formada y colocada."

Por tanto, queda claro que los recursos literarios (también llamados figuras retóricas) y los adjetivos son las características fundamentales del lenguaje connotativo. Resumiendo:

1.- La descripción subjetiva es aquella en la que la persona muestra su opinión o sentimientos hacia lo que describe.

2.- La descripción subjetiva se basa, fundamentalmente, en el uso de un lenguaje connotativo, es decir, en darle a las palabras nuevos significados.

3.- En el lenguaje connotativo cabe destacar la presencia de recursos literarios (metáforas, comparaciones, etc.) y adjetivos.

¿Alguna duda? ¡Pues a los comentarios!

3 comentarios:

Marta de la Puerta dijo...

Nuestra obra de que época es?

Profesor dijo...

Principios del siglo XX.

Anónimo dijo...

muchisimas gracias ^^.